Vista de Casiopea A en rayos X obtenida con el satélite Chandra.
Muchas estrellas acaban su vida en una gigantesca explosión llamada supernova. Los restos de la estrella son lanzados al espacio en todas direcciones a velocidades de decenas de miles de kilómetros por segundo. Se genera una esfera que se expande durante miles de años hasta que el gas se diluye en el medio interestelar. Es un "remanente de supernova" y su forma esférica característica es visible en ondas de radio, óptico o rayos X. Algunos remanentes de supernova son inmensos: son mayores que la luna llena o pueden extenderse por toda una constelacion.
Los remanentes de supernova son particularmente relevantes para nosotros porque pensamos que son las fuentes de los rayos c&ooacute;smicos. Los rayos cósmicos son partículas muy energéticas que llenan toda nuestra galaxia. Sucede que cuando chocan con átomos del medio interestelar generan rayos gamma que son visibles con nuestro telescopio. Si los remanentes de supernova son efectivamente las fuentes de los rayos cósmicos, esperamos detectar muchos rayos gamma en sus alrededores.
Una supernova en el siglo XVII dio lugar a uno de los remanentes de supernova más brillantes del cielo en ondas de radio. Se llama Casiopea A. Es extremadamente débil en rayos gamma pero hemos conseguido detectarlo tras una larga observación de 50 horas en 2006. La detección de rayos gamma de este remanente de supernova potencia la idea de que estos objetos son efectivamente las fuentes de los rayos cósmicos.